7 jul. 2012

Prefacio a Cementerio Exquisito

Epitafio

“A las 130 almas reunidas en las solitarias noches,
quienes realizan consciente o inconscientemente,
una de las obras poéticas más hermosas e impresionantes,
forjadas desde la más profunda Nada,
enriqueciendo así, a la literatura Colombiana…”
Cementerio Exquisito - Poesía de Alcantarilla N°3

Un cementerio en la creencia popular, es el lugar donde reposan en silencio los muertos. Pero en éste cementerio es totalmente diferente, los muertos hablan y nos cuentan fragmentos de historias olvidadas, fragmentos de amores sepultados que aún gritan en la media noche, de alegrías que resuenan entre las montañas viejas, de llantos-risas que se confunden con los ladridos de los perros; En éste cementerio, se escuchan ecos… Ecos de poetas, ecos de poetas ebrios, ecos de poetas ebrios que se confiesan con la luna llena… En este cementerio se reúnen a escuchar lo que nunca se ha dicho, a decir lo que no pueden decir y por eso lo dicen, en éste cementerio hablan los muertos como si estuvieran vivos.

En Cementerio Exquisito, el silencio y el reposo son un insulto, aquí se medita con la palabra y se honra la memoria con el grito que convoca a difuntos y vivos por igual; nuestro ritual fúnebre es el verso y la prosa nuestro canto universal; aquí se gesta la palabra que habita la muerte y la representa, aquí la muerte se hace habla para comunicarse con nosotros, la muerte se hace escenario para habitarla, se hace palabra y acto como manda el ritual; Éste cementerio es la expresión viva de la muerte que se comunica a gritos silenciosos.

En éste cementerio resuena la palabra de Gonzalo Arango, quien nos dice: “Muerte no seas mujer”, refiriéndose tal vez a esta capacidad seductora de la muerte, que nos tienta y nos hace crear lanzándonos a lo desconocido; en éste cementerio resuenan palabras inciertas de Nadaístas, que no conformes con nada, escriben como un reto a la misma nada que se impone; Resuenan vómitos de poemas callejeros que, fueron llevados al papel y hoy son el eco de la venganza artística, resuenan fragmentos deformes que se reconfiguran en lenguajes, huellas y testimonios de antiguas-nuevas épocas… ¡que muerte tan presente, escuchad que los muertos hablan!

Desde el fondo de la fosa una palabra resuena, algo tienen por decirnos aquellos que se fueron y nosotros que nos quedamos, todos tenemos algo que decir, algo resuena dentro de nosotros, es la presencia de la ausencia de aquellos que hablaron antes, es la palabra que fue lanzada al abismo y ha retornado, es el poeta en silencio hablando para si mismo, diciendo para si mismo sin voz, escuchando la voz muda de si mismo que se habla, para luego lanzar lo creado, lanzarlo como cosa y reflejo, reflejo que se ha convertido en espejo, espejo de la nada; en este sentido, lo único que justifica la muerte es que estamos vivos y tenemos el don-castigo de la creación que es el testigo infame de nuestro acto rebelde.

Bienvenidos a este honorable Cementerio Exquisito, donde la muerte canta, donde la muerte canta y se calla cuando debe callar; pero canta reconfigurada sin mente, presente en la ausencia de si misma, canta y danza entre los epitafios que aquí se encuentran dispersos entre paginas y versos, entre huesos y malezas de otras vidas sepultadas; bienvenidos a esta muerte parlante, que canta:
Ven, separa tu tumba y cantemos hasta que se nos sequen los huesos”.

Lord Klisgor
México D.F.
Junio de 2012


Cementerio Exquisito - Poesía de Alcantarilla N°3
Director: Jhonny Wahider Cardona Hernández
wahider@hotmail.com


COLOMBIA, DE LA NADA A LA EXISTENCIA
(Cadáver exquisito No.XLVII 29 de Octubre de 2011)

Que te lleve el viento que a mi te trajo, que llegue la noche, la mejor de todas las noches, que llegue la lluvia, como quebrándose el cielo de mi desventura, la desventura de esperar sin cansancio, de esperar sin tregua mientras la ausencia de tus ojos lava mi pena.

La ventana, es el umbral de la espera, en el horizonte se ve lo que queremos pero siempre esta lejos, no podemos más que mirar y contemplar, para que al abrir los ojos, al fin nos demos cuenta de que nosotros somos los dinosaurios.

¿Para que esperar la victoria de otros cuando pudimos ser leyenda? Somos Colombianos, Santandereanos, somos Málagueños de García Rovira y ¡nuestra bandera siempre ha sido Nadaísta!…

…De repente me inundó la tristeza, dulce melancolía, de amarla sin que ella lo supiera y me disparé.

Quizás fuimos muertos que jugaban a ser de todos lados sin contar el espacio que nos entierra, hoy muero, mañana mi pueblo me olvida. Nunca fui de alguien. Benditos sean los demonios que me acompañan, ahora podre ir a la playa a probar los sabores del alma, sumergido entre la arena, allá en la completa oscuridad mientras que sobre mi cabeza queda aún la ceniza de una ultima colilla.

2 comentarios:

  1. Muy bueno capo, que buenos cementerios. Siempre es bueno este acercamiento a la poesia desde la muerte, desde el vacio, desde la nada.

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  2. Fue un honor para mi la invitación de los muertos a prologar sus versos.

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