6 dic. 2009

El Don de Pecar

Se hizo violencia cuando fuimos arrastrados,
como débiles mujeres con deseo de igualarse.
¡Allá Abajo!
donde nacen todos los ruidos desastrosos.
No sabéis lo que va a suceder,
tal vez siempre se quede en sueños,
el horror de vuestros perseguidores.
¡El amigo, la amada, la vida!
¡Libertadores!
¡Que triunfe con gran violencia vuestro enemigo!
sería prodigioso, absurdo y sin embargo descortés,
escapar a los honores del destino.

Luz encendida, desfile de magias, una nueva armonía,
¡cordura Humana!
¡no os seguiré vuestro linaje!,
hombres racionales en tristeza.

¡Tu alma, tu deseo, tu adoración!,
¡soy tiempo y distancia!
no tratéis de ablandar a un dios,
no hay conciencia en el infeliz desgraciado,
que prefiere juzgar con sentencias sus actos.

¡Echad a volar esas luces negras!,
imposición pavorosa que algún dios murmura.
¿quién hallará mi sombra?
¿quién conocerá mi pasión?
diamantes, guirnaldas, oro y estrellas.

Es inexplicable el frío del gozo profético,
gozo a un más alto, devoradora obra,
desmandada de plagas, abigarrada de males.
redención ante lo eterno, pasión ante lo oculto,
la voluntad de ser amo.

¿Y que ahí de nuestros mares criaturas humanas?
¡Yo no, os he humillado!,
¡solo vengo de raza de incendiarios!
y me es comprensible vuestra despreciadora locura.
¡Himnos públicos!,
¡superstición del pueblo!
¡languidez del alma!

Encuentran demasiado misterio en el lóbrego, ¡Hereje!
¿dónde irá ese canalla?
¡envenenar las palabras, esa es mi virtud!,
¡la virtud necesaria!
así os veo en bajeza seres inteligentes,
lamento en sus miradas,
sed tartamuda por desdén.

Sí que es bueno ser prudente y hasta aún más alto,
durante el tiempo que engendre el germen.
¡Gritos y alborozo de la muchedumbre que ha entrado en pánico!
¡remilgados e hipócritas!,
¡ambas cosas demasiado penosas!

¡Ningún pastor!
antes podrida su boca,
¡voluntad redentora!,
¡anhelo de creación!
¡don pecaminoso que de mi boca naciera el amor!


Klisgor (agosto 2007)

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