28 oct 2013

[Alguien escribe poesía en mi nombre...]


Alguien escribe poesía en mi nombre; no sé quién es, no sé quién soy, tampoco me importa; mi esperanza es que todos mueran, estoy embebido en esta causa para que no me manden al otro lado, al mundo del amor prometido que nunca llegará. Yo veo por los ojos del demonio y me entregué como herramienta de la muerte y he pagado para que se consuman las torturas. El que sea enemigo del demonio es mi enemigo -la nueva poesía es la de siempre-sorpresa ante lo desconocido-, el infierno nunca es el mismo, siempre está renovándose en horrores. El lector está engañado y por estas muertes se me persigue en cualquier parte del cosmos, se me acusa de: -terrorismo-poético- (afirmación estúpida y miserable) –palabras-bombas-secuestros-conceptos-semen-amantes-ninfas-cópula-inspiración-. Es verdad, secuestre la poesía de la nada, chantajee a la nada y le exigí todo lo que no tenía.

Para crear un poema lo primero que hago es un proceso de infiltración, entro con diversos conceptos y me tomo la sede de la razón para expulsarla –esto es un operativo único para mi época- , saco la razón en automóvil, le quito el seguro a mi revolver y les digo: “soy Mauricio Babilonia y están en un verso de mi caos , este es el poder del azar y espero que no pierdan la compostura”; la gente siempre piensa que la mejor poesía es el soneto porque da un testimonio de la vida, pero el manifiesto tiene un estilo más cercano al magnicidio. Por otro lado mis terroríficos escolios que están cerca de los tres mil, son versos que nadie conoce y fueron ejecutados en el absurdo por el solo hecho de sospecharse de ser bellos y de cantar con mi enemigo en un verso alegre, por este motivo fueron casi tres mil los versos sacrificados.

Con el demonio yo he hecho muchas cosas, una vez me ordeno matar la poesía y yo la maté: "Nos conocimos y nos amamos, nos inspiramos mutuamente, fue la fuerza femenina más despampanante que jamás se haya visto, adorable su figura exacta en la que su error fue dejarse embarazar de este poeta aberrante, tengo totalmente prohibido dejar un vestigio, por lo que no quedó más de otra que mandar los espíritus y los arcanos a que procedieran con el arte del aborto, fue un aborto practicado contra su voluntad". Una noche de ebriedad insurrecta, nuestras miradas se cruzaron, ella empezó a coquetear conmigo y cuando el verso avanzó amanecimos juntos entre letras y espacios vacíos -la misma noche en el tiempo indeterminado como el eterno retorno- esa noche sospeché que mi musa sacaba información para ponerla al servicio del orden. Al siguiente día nos citamos para encontrarnos nuevamente y hablamos desde la distancia mirándonos directamente a los ojos, luego procedí a que muriera y escuche su voz trasladarse de la nada a la tierra, de mi cuerpo salió una energía maligna, luego una debilidad, desde eso siento unas emociones muy fuertes porque la vi muerta, yo no soy un criminal cualquiera, yo defiendo una causa y el crimen me hizo fuerte, y soy fuerte, eso la poesía no lo puede evitar. No siento nada, destruí la función principal de la poesía y no siento nada. El poeta fino destruye el centro principal del poema, su corazón; el poeta cobarde, critica la forma y la superficie del arte. Así me di cuenta que tengo estomago para el arte y empecé a crear, a crear y a crear. Resulta que también soy inteligente para el arte y así me volví un destructor de poesía, después, mano derecha de la invención aestética.

A Klisgor ni siquiera la muerte del arte, a la que siempre le fue fiel, pudo ablandarle el corazón: "yo no lloro, porque tengo el alma muerta de tanta poesía criminal, de tanta sangre y malas letras, no soy capaz de llorar"; caminaba solo y ya no me importaba que me matara a mí, caminaba desnudo sin el escudo del demonio. Ahora no he vuelto a contar mis versos porque eso no lo hace sino un psicópata, pero son muchos los muertos, en mi propia mano se desarrollan los caos del verso, la poesía del caos reconoce que se batalla es consigo misma. El arte recapacita solo, dando desde siempre la pelea, como quien lleva un monstruo por dentro que no puede expulsar; unas veces el me maneja a mí, otras yo lo manejo a él, ahorita se está replanteando la poesía y ustedes tienen toda la razón críticos de mierda: "yo estoy aquí para que ustedes me digan asesino, y si, es la verdad, soy un asesino ¿si me entienden? es la verdad. Yo estoy aquí para que ustedes me digan animal, y sí, soy un animal, por eso mi poesía no tiene remordimientos. Yo estoy aquí para que ustedes me digan loco ¿poeta?, y sí, estoy loco, por eso mi arte no conoce límites"

16 sept 2013

Nueve Deconstrucciones de Porfirio Barba Jacob (Para una lectura a pedazos) – Anexo I

DA-MA - - CA-BE-LLOS- AR-DI-EN-TES

I
Decíame cantando - niñera
madrina – embrujó - luna
Dama - ardiente cabellera
veló - sueño - torno - cuna
cabello –cauda sombría–
ondeando  -viento, ondeando - viento
-ardía, ardía-
tórridas noches - derrama
efluvio -huerto - mitiga - lloro
sueño - párvulo - inflama
astro azul - abéñuelas - oro
viaje feliz - caminos
moja - agua
tenues hálitos
brillos - aurora
trinos - pájaros
lágrimas…
¡Oh, viaje - Santa Rosa -oro edificada-
torres…
Bordeando - senderos
granan mortiños
crecen romeros…
juegos – Tenche -  cuando llena
olor sensual - bóveda enramada
vuela - mirlo, arde - monte, muere - día
aldea - incienso sahumada
melodium -  templo suena
alma vesperal responde: ¡Ave María!
San Pablo - guijas luminosas
pez -  guayabas ambarinas
platanares batidos - lamento
turpial -  hondura - acallado
instante mío -  movimiento
cabellera - fuego desatado
ondeando - viento, ondeando - viento–
¡Ella -  mi lado!


II
Mirífica, invisible, muellemente
manos aliñaban - blandura
carne, volando -  frente
suave mimo - fruición impura
Luego - luna - llenando
azul -  infante - blancura
cuando llueve - no supe cuándo
fue - beso -  dádiva
primera ambrosía
mundo - granada
abría

Dama - cabellos encendidos
transmutó - las cosas
amé – soledad - prohibidos
huertos - hazañas vergonzosas
intenso - fruto
tinieblas
grato - beso
labio - llamas

oía - trino - espiral - abría
caminos - ilusión - claro monte
claro cielo absorto -  extensión…
tornar - viaje vagaroso
escala - lumbre - estrella
hundía nuevamente -  moroso
deleite - soledad: –¡solo -  Ella!

pasaba envolviéndome - aliento
honda, radiante poesía
hazaña ideal - lauro - mirto
desatada fantasía
volvería
Luna - San Pablo, novia - siempre
volvería - Abril
entre - auras
maizales
espigan lágrimas
partir

Dama, sortílega - mi lado
besó – boca -  fruto llameante
íntimas mieles penetrado
misterio marino - montesino

onda rubia -  luz ligera
dorando -  camino
(su) -  cabellera

¡Oh - sangre refluyera
manando - cuerpo -  vino
vierte -  lúgubre jornada
vertiginoso instante
vago crepúsculo ambarino
Ella - fascinó - mirada
hondos jardines irreales
onda rubia - luz ligera
dorando - camino
(su) - cabellera

Cantaba suavemente
“mullido
carne - manos prodigiosas
lira - lamento
sensación -  las rosas
brisa -  su aliento
Pudiste ser - árbol - sin - flama
caduco - ruindad - colina
eres - hoguera espléndida - inflama
tules - noche - ilumina
barro - sordo, sordo - encuentra
- eco -  trémolo - mundo
- caracol - concentra
mar - cántico profundo
Todo - virtud secreta
óleos balsámicos infunden
rozando - materia oscura
sobre - sienes - poeta
verde claro - laurel augura
Todo - ardiente cabellera
flota - manantiales -  vida
bosque - primavera
Muerte - niños frutecida…”


 III
Silbaban - palabras - víboras
fuego, llameantes, arrecidas
sutiles lenguas -  víboras
destilaban dulzores homicidas
hierbas
sudor - sangre
marcó - huellas
Dama - ahondó - blandamente
muelle jardín - regazo
íntima - sombra refulgente
ciñó - cadenas - abrazo
adormí - dolido - sonriente
envolvió - cabellos
ondeantes - rojos
hallé - deleite
entornados - ojos
Colinas - pudor - nieblas opalinas
río – arte - ondas peregrinas
sepulto - montañas diamantinas
mar - saber, mar triste, mar acerbo…
¡todo - vi! Laurel, ternura, calma
¡todo -  mío! - inefable gloria
silencioso gusto
esfuerzo fallido - victoria
Dama - ahondó - blandamente
muelle jardín - regazo
íntima - sombra refulgente
ciñó - cadenas - abrazo
adormí, dolido - sonriente
envolvió - cabellos
ondeantes - rojos
está - Muerte - ellos
insondables - ojos…



Mauricio Arcila Arango