26 ago 2019

Entrevista para el libro "De signos y Fotones: De las temperaturas de la luz"


Más de treinta artistas nos ofrecen su visión sobre la luz en este libro de entrevistas coordinado por el profesor Óscar Jairo González Hernández, editor, entre otros proyectos, del blog «Mecánica Celeste». Ellos son, en orden alfabético: Adriana Córdoba, Andrés Torres, Azucena Mecalco, Camilo Álvarez, Camilo Restrepo Monsalve, Carlos Barbarito, Carlos Ciro, Claudia Trujillo, Daniel Acevedo Arango, David Marín, Doris Benítez, Enrique de Santiago, Floriano Martins, Hernán Marín, Hugo Mujica, Jacobo Echeverri, Jaime García Maffla, Jorge Esteban Zapata, Jorge Iván Grisales, José Luis Ruiz, Juan Felipe Caicedo, Juan Pascuales, Juan Zapata, Lucía Estrada, Luis Fernando Peláez, María Cecilia Muñoz, Mario Sánchez, Mauricio Arcila Arango, Mauricio Naranjo, Moonica Maar, Raúl González Hernández, Samuel Vásquez, Silvio Bolaño, Susana Wald, Walther Espinal y William Gómez.




MAURICIO ARCILA ARANGO 

4 PREGUNTAS SOBRE LA LUZ (TEMPERATURAS Y GRADOS)

¿Qué es para usted la luz y cómo se realizó su relación inicial ante ella, en qué momento se dio ese hecho, qué carácter tuvo para usted y por qué?

- La luz es un tema que desde mi punto de vista (vemos a partir de la luz) abarca distintos ámbitos que se entrecruzan, por un lado, la luz se define desde la ciencia como un fenómeno físico, un fenómeno óptico para Newton, pero también en la antigüedad, desde la filosofía se ha desarrollado toda una teoría a partir de la luz, sin embargo, más allá de las definiciones teóricas, la luz es una condición de la existencia, es decir, nuestra condición como seres humanos está dada por la luz, no es equivocado el dicho popular que dice “somos seres de luz”, no porque considere que existan seres contrapuestos, sino, porque la existencia es luz en sí misma, y lo que existe, existe por la luz, en este sentido, lo que denominamos como oscuridad o sombra, no es algo contrapuesto a la luz, sino que contiene quizás, ausencia de luz, o es menos perceptible a cierta mirada, a cierta perspectiva, la luz que el ser contiene o expresa. En mi caso, la relación con la luz, se da desde la cultura popular, en expresiones como “vaya por el camino de la luz”, “prenda la luz”, “pague la luz”, “siga su luz interior”, etc. Todas estas expresiones contienen un sentido muy materialista de la luz, como algo que se camina, se prende, se sigue o se paga, pero es hasta que empiezo con el ejercicio de la escritura en mi adolescencia, y en las observaciones experimentales, a esto me refiero que me gustaba mucho dormir en las mañanas o tardes en campos abiertos, ver qué pasaba con la luz, cuando empiezo a experimentar  otras formas de concepción de la luz, en ese momento me di cuenta que en todo momento estamos en una relación constante y permanente con la luz, no podemos pensarnos o concebirnos externos a la luz, estamos y somos la luz, expresamos luz, vemos luz, escribimos luz y cantamos luz, por lo tanto la luz no es algo que se siga, se compre, o se prenda, sino que la luz se expresa, la diferencia está entonces, en si somos o no conscientes de la luz qué somos.

¿Cómo y en qué forma se desarrolló, evoluciono o no interviniendo su ser y hacer estético, qué oquedades o fisuras o consistencias ha tenido o no y por qué?

Desde muy temprana edad, siempre tuve mucha curiosidad e inquietud por la noción de la oscuridad y las sombras, me encantaban y me siguen gustando los cuentos de terror, el misterio, cuando empiezo mi proceso de formación y empiezo a leer textos quizás más desarrollados comienzo a encontrar toda una serie de conceptos que igual se relacionan con la idea de la oscuridad y la sombra, por ejemplo en Historia se denominan algunos periodos como periodos oscuros, está la edad oscura griega, a la Edad Media o Medieval se le denomina época oscura, los años oscuros, el oscurantismo, todas estas nociones se utilizan para caracterizar estos periodos como periodos de los cuales no conocemos muchas cosas, periodos en los que quizás la luz no nos sea tan evidente o no nos llegue con una gran variedad de prismas o conocimientos sobre lo que en este tiempo aconteció, en filosofía y en poesía, se suele llamar autores oscuros a estos autores que han tenido una vida problemática, de la que no conocemos muchos detalles y su obra no refleja aspectos trascendentales de su personalidad, sino que más bien expresan elementos complejos, problemáticos, mundanos, todo esto para mí significó una gran inquietud, por lo que siempre quise saber y averiguar qué paso con estas épocas y los autores llamados oscuros, pero al profundizar sobre estas preguntas, lo que uno se encuentra es una riqueza de información, datos y conocimiento, que muestran la grandeza de saberes, experiencias y hechos que iluminan la ignorancia y el desconocimiento que tenemos al respecto, por lo que creo que la relación entre luz y sombra, es una relación de perspectiva, es importante ver desde dónde se está observando, que es lo que se ilumina, qué es lo que se oscurece, es importante ver entonces el saber y el conocimiento como un juego de sombras, la historia, la literatura, la poesía es iluminación, no existe tal cosa como la oscuridad en el conocimiento, a no ser de que no se desee ver y conocer. 

¿Con la obra de qué poeta, escritor, pintor, escultor, fotógrafo, etc, usted descubrió y se transmitió a sí mismo de manera radical e incremento o no su relación con el tema de la luz y por qué?

Hay varios autores y artistas que han sido importantes para mi a este respecto, voy a mencionar algunos que al parecer en primera instancia podrían ser contradictorios, pero que a mí parecer desarrollan su obra sobre una misma preocupación, respecto al arte, me han influenciado mucho Francisco de Goya y William Blake, el primero desarrolló una amplia  y variada creación de arte, que atraviesa el grabado y la pintura, con temas oficiales de la Monarquía Española, hasta asuntos de interés general, como la inquisición y la invasión a España durante la revolución Francesa, Goya quien relató con crudeza y realismo todos estos acontecimientos, al final de su vida, se retira a lo que se conoce como la Quinta del Sordo, una finca a las afueras de Madrid, donde Goya realizó quizás su obra más personal que se conocen como las Pinturas Negras, estas obras tienen en común que fueron realizadas sobre los muros de la casa con temáticas que aún siguen inquietando a sus interpretes, entre estas obras se encuentra el famoso Aquelarre y la pintura de Saturno, parece entonces que Goya ha lanzado luces sobre acontecimientos fundacionales y míticos de la cultura, Goya nos acerca a estos acontecimientos paganos, misteriosos, ocultos, nos da luces al respecto y nos hace partícipes de momentos muy ocultos y profundos de la psique humana y de la sociedad misma, desde mi punto de vista Goya nos da luz sobre estos eventos que de otra forma no hubiéramos podido observar, ni participar de ellos, creo que Goya es un iluminado; de manera muy distinta en su estilo y temáticas, William Blake, que en sus obras deja ver un exceso de luz, sus pinturas son muy coloridas y vivas, nos permite entrar de la mano de Dante, a los diferentes paisajes que recorre, infierno-purgatorio-paraíso, mostrándonos a un Lucifer radiante, hermoso, en una pintura que nos cautiva y nos enamora, Blake crea toda una mitología de la luz, en su poesía y pintura, sus dioses son luminosos, radiantes, brillantes, y esto es lo que transmite al leerlo y observar sus creaciones, en el ámbito de la filosofía, hay dos autores que igualmente son muy importantes para mí y que quizás para algunos de sus lectores podrían ser opuestos, me refiero a Platón y Nietzsche, que desde mi punto de vista son más bien complementarios, Platón en el Mito de la Caverna se refiere a dos formas o manifestaciones de la luz, la primera es la luz artificial creada por el fuego que proyecta las sombras, y que engañan a los hombres que están atados en el fondo, esta lectura es magnifica, porque se refiere Platón al tema de la luz como un juego de luz y sombras, las sombras aquí no son ausencia de luz, sino la proyección de esta, para Platón es un problema de perspectivas, finalmente cuanto estos hombres logran librarse de las cadenas que los atan a la proyección de las sombras y logran salir de la Caverna, lo primero que se encuentran es con la luz del sol, la sabiduría que los cega, nos dice pues Platón que no podemos ver la luz directamente, sino que necesitamos de un proceso, de una experiencia que nos permita comprender qué es lo que vemos, acostumbrarnos a la luz, para no ser lastimados por esta, y en Nietzsche por ejemplo en Así Habló Zaratustra, ocurre un acontecimiento maravilloso, cuando Zaratustra sale de la caverna y saluda al sol y le dice: ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras aquellos a quienes iluminas!, el problema de la luz entonces, no es sólo un problema de percepción o recibimiento, sino que la luz es el don mismo, Nietzsche se refiere a la luz como el acto de donación por excelencia, es el bien más grande que se puede gestar entre los seres, así en este sentido el punto en común entre la obra de Goya y Blake, y Platón y Nietzsche, es que todos crean como don, sus obras son luces que iluminan aspecto y acontecimientos, que de otra forma sería difícil para nosotros comprender. 

¿Desde dónde en usted considera que esa relación con la luz se mantiene y sostiene intacta o indeleble en usted y su ser y hacer estético o no y por qué?

Desde este punto de vista mi relación con el pensamiento y el arte, es una relación de descubrimiento, no sólo es algo que se crea y se dona para los otros, sino que es un punto de experiencia personal, al crear un poema o escribir un ensayo, es algo que me descubro y me ilumino en mí mismo, la creación en ese sentido funciona como una forma de autoconciencia, es algo que trato con mucho respeto y misticismo, porque es una relación de intimidad, que si bien puede extenderse a otras personas con quienes comparto lecturas, pensamientos e ideas, sigue siendo una expresión muy personal, a veces en las lecturas y en los poemas intuyo puntos oscuros que me causan mucha inquietud y a los cuales quiero volver, sea releyendo o reescribiendo, hasta que logro dar con el sentido, que quizás se mantenía oculto, esto sería como un gesto de iluminar la propia obra, o de mirarla con otras luces, finalmente no creo que el arte y el pensamiento sea totalmente luminoso, porque nos pasaría como en el mito de Platón que quedaríamos cegados frente a esta luz, sino que lo veo más bien como un juego de sombras, luces, perspectivas, que pueden referir asuntos importantes para mí y que pueda quizás expresar algo para las personas que lo lean o compartan, pero creo que finalmente depende mucho de la perspectiva del lector y del escucha. 

26 mar 2019

LA POESÍA TAMBIÉN EMBISTE


Mauricio Arcila Arango



“Y si admites también la musa placentera, en cantos o en poemas, 
reinarán en tu ciudad el placer y el dolor”
Platón - La República

¿A qué lugar del Universo irá a parar el eco del canto del poeta? ¿A qué mente soñadora le vibrarán las fibras de su cuerpo afortunado? ¿A qué lenguaje naciente le servirá la palabra brindada del amor flotante? ¿A qué labios soñadores se le retribuirá el beso de la recompensa? ¿A qué mundo le será donada la promesa del eterno paraíso? ¿A qué poeta, a qué infante, a qué persona, eterno femenino? ¿A qué mujer le llegarán las letras, misteriosa, dichosa, afortunada? ¿A qué instante, a qué lugar, a qué refugio? Mentes dispuestas para el acto puro. 

Desde el día de aquél rechazo, cuando el poeta jugó a ser naturaleza, y los cantos fueron renegados por las lágrimas que se servían, cuando la palabra de los sabios repudió los instintos, y los cuerpos marginados fueron puestos a la marcha de las razones constructoras de edificios, donde no había un lugar dispuesto a nuestros corazones, remembranzas de la antigua discordia, cuando los dioses no estuvieron dispuestos al canto, la presencia de su ausencia condenó los homenajes, fuimos puestos a la soledad de la fría y eterna noche, sin audiencia.

De la palabra del poeta brota la lágrima del alma, el esfuerzo del hombre realizado, acto forzoso y voluntario, feliz y desgraciado, como ese encuentro apresurado de la satisfacción espiritual, niños entonando el canto, memoria e infancia en este encuentro satisfechas, para resistir la ley y el orden, el dolor del pensar, y la incertidumbre del hombre en el tiempo, de los elementos que lo confunden y lo arrastran, manifiesto, entre las rocas de los mares, las arenas de las playas, en los lugares recónditos del mundo, ante la presencia de la nada. 

Ese día que los niños fueron naturalizados como hombres, responsables del trabajo de la risa, de la producción inmanente, ante la indiferencia de las bestias racionales, aquellos que juegan a aprender, el destino breve del tiempo, la contemplación de las semejanzas y el señalamiento de las diferencias, color y dolor, sonido y placer, hijos de la luz, de las historias que serán recordadas, por animales o dioses, da lo mismo, lugar común de la humanidad, aquí donde se emprende el diálogo, y confluyen los coros de los inmortales. 

A esa imaginación que fue negada de la tierra, y aun así siguió viajando, errante, entre las canteras, los comensales y las bardas, aquél que siguió soñando, sin recuerdos, entre multitud de hombres, fácilmente imitado y multiforme, puesto en acto ante el régimen perverso de las mentes habladoras, condescendientes de ironías, que no distinguen de lo grande y lo pequeño, de lo vano y lo primordial, trágica existencia del héroe, entregado a aquellos, los mortales, vástagos de la generación perdida, que confunde el canto con el llanto y ríen. 

Como aquel día que fueron obligados a guardar silencio, ante el advenimiento de los coros celestiales, donde la poesía fue raptada al margen, y ni los sátiros se atrevieron a hacerlo, la palabra era de su majestad, belleza puesta al servicio del poder, sin actores para el sacrificio de la tragedia, ni los entonadores embriagados del baile, maldad fea, ridícula y ausencia, solamente en la contemplación de los sometidos, retorcidos, sumisos e indoloros, sin disponerse a llevar la piel que permitiría el reconocimiento, aquella promesa de ser, nosotros mismos. 

Es esta la condición relativa al poema, la de admitirse, sin encomios, abiertos a la musa placentera, fugada de la diosa Minerva ante el dolor imperante, antiguo, ilícita necesidad de aquella alma creadora, renunciando a la verdad, hechizada entre las voces, por aquella promesa que surgió de los ojos de la amada, lectura profunda que hace brotar las letras del abismo de los libros, moradora del tiempo, violencia provechosa del interrogante, repitiendo y escuchando las sentencias de aquella auditoria que reza: la poesía no debe ser tomada enserio.

A qué género consagrar el canto, a qué lugar volver la mirada, epopeya o ditirambo, medios genéricamente diversos del poema para la consagración del mundo, plaza universal de los escuchas cósmicos, donde los desaparecidos, los no-muertos, contemplan los altares que fueron puestos a disposición de su regreso, como espíritu o carne, siempre bienvenidos, ante la mesa dispuesta de la palabra, con los brebajes añejos, en reposo, a la espera, platillos preparados para los migrantes, esos que atraviesan las distancias y llegan a la lectura correcta. 

Con qué motivo se le llama Drama a la acción del hombre, si los dioses también sufren, quién reclamará la autoría de la comedia, si la risa es la disposición de la voluntad del universo, qué tragedia guiará a los héroes al cumplimiento de su destino, Atenas, Roma o New York donde las plazas se llenan de gente primitiva, que nos expliquen la diferencia de los cuántos y los cuáles, que nos traigan aquí la diferencia desollada y expuesta, que nos señalen el arriba y el abajo donde seremos arrojados en algún momento o desde donde llegamos para no volver.

Volverán días mejores, las madres recibirán a sus hijos, los muertos no-muertos serán sepultados, reconoceremos a los desaparecidos, se pagarán las indulgencias, la llegada justicia por venir, llegando a tiempo, a los corazones, a los grupos que serán reencontrados, también abrazaremos a los infieles que serán aceptados, a los hipócritas que serán perdonados, para ellos entonaremos los más puros cantos, y les brindaremos las mieles, las pieles y los trajes más frescos, esta es la promesa que tiene el alma para el alma, el poema. 

Hoy jugamos a las artes y presentamos a los bailarines, hoy nos limpiamos las lágrimas y disponemos el rostro, hoy encenderemos las almas y representaremos las acciones rítmicas, hoy se afinarán las voces y los cantos de la poesía, hoy entonaremos las métricas y los saberes de los pueblos, hoy celebraremos el presente en el presente, sin postergar la presencia de los aquí dispuestos, hoy seremos el objeto de reproducción de las generaciones futuras, hoy conquistaremos la tierra en la tierra, hoy seremos mejores o iguales, no peores.  

Que no se les olvide y por siempre lo recuerden, que la carne y el cuerpo son espíritu, que lo que hoy llamamos fuego también es alma, y del polvo se extrae la palabra de los hombres, que los caminos recorridos son el testimonio de la vida, y el espíritu también camina sobre el agua, que el destino no es la tierra sino la extensión del universo, y las nubes son los sueños pasajeros y los sueños duraderos también llueven lágrimas, porque la fuerza es poesía y la poesía es certeza, porque la poesía también retorna, porque la poesía también embiste.